Fantasma Fiore
Mi trabajo nace de la fascinación por aquello que cambia de estado.
Me interesa la belleza de lo imperfecto, los materiales humildes que encuentran una nueva voz y los símbolos que la naturaleza ofrece para hablar de nuestra experiencia humana.
Flores, animales, plantas y cuerpos aparecen como territorios de transformación, donde la creación se convierte en una forma de comprender, cuidar y habitar el mundo.
Este lugar es un jardín de “flores imposibles”,
esas que florecen sin aviso, a veces en la sombra, cuando nadie las está mirando.
Es un espacio suspendido —como la orquídea fantasma—
donde se invita a la celebración materializada de la vida, los tiempos pausados, la belleza sin esfuerzo y la liviandad.